El patrón-oro de la psicoterapia: la Terapia Cognitivo-Conductual

La terapia Cognitivo-Conductual es considerada el patrón-oro de la psicoterapia, es decir el mejor standard hasta ahora entre las tipologías de terapia disponibles.

Entre los motivos que apoyan esta afirmación está el hecho de que sea la forma de psicoterapia más investigada y que ninguna otra forma de psicoterapia ha sido sistemáticamente mejor que la TCC. Asimismo, los paradigmas de la TCC siguen la línea de los principales modelos actuales (por ejemplo el procesamiento de información).

Si bien muchas pruebas clínicas incorporaron confrontaciones débiles como condiciones de control con lista de espera, numerosos estudios hicieron comparaciones valiosas con placebo, tratamiento habitual (TAU), otras psicoterapias y medicamentos, demostrándose un tratamiento empírico válido.

La terapia cognitivo-conductual se basa en la premisa que todos los trastornos mentales se mantienen a través de factores cognitivos. Beck (1970) y Ellis (1962) (citados en Hofmann S.G. et al., 2012), los pioneros de este modelo, defienden la teoría que creencias, preconceptos y esquemas sobre nosotros mismos, el mundo y el futuro, denominadas cogniciones inadaptadas, acrecen nuestros pensamientos y respuestas automáticas a determinadas situaciones.

La terapia cognitivo-conductual (TCC) tiene como objetivo cambiar esas cogniciones inadaptadas que están a la base de los trastornos mentales.

Si bien las técnicas de tratamiento son numerosas y con diferencias considerables, el modelo base de la teoría queda siendo el mismo, y ve el paciente como participante activo del proceso de cambio y solución del problema. 

En una meta-análisis sobre la eficacia de la TCC en el tratamiento de diferentes trastornos, Hofmann S.G. et al., (2012), llegaron a la conclusión que la terapia cognitivo-conductual es una técnica muy eficaz para el tratamiento de diferentes trastornos, especialmente en el caso de trastornos de ansiedad.

Los mejores resultados se vieron en el tratamiento de TOC, ansiedad social, pánico y TEPT, así como para los trastornos somatoformes, hipocondría, trastornos dismórficos corporales y bulimia. Comparada con otros tipos de terapias, la cognitivo-conductual demostró mayor eficacia en el tratamiento de insomnia.

En el caso de fobias específicas o ansiedad generalizada, la evidencia empírica ha demostrado que las técnicas de exposición relacionadas con la desensibilización sistemática resultan ser las más eficaces en la reducción de miedo o ansiedad. La realidad virtual aplicada a la terapia psicológica, permite practicar este tipo de tratamiento sin necesidad de la exposición in vivo, garantizando mayor privacidad, consintiendo repetir la exposición y permitiendo tener mayor control sobre los estímulos, adaptando la terapia a las necesidades del paciente. 

BIBLIOGRAFÍA

Hofmann S.G., Asnaani A., Vink I.J.J., Sawyer A.T., Fang A. (2012). The Efficacy of Cognitive Behavioral Therapy: A review of Meta-analyses. National Institutes of Health Public Access. 36(5). 427-440David D., Cristea I., Hofmann S.G. (2018). Why Cognitive Behavioral Therapy Is the Current Gold Standard of Psychotherapy. Frontiers in Psychiatry. 9. 4. 

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